viernes, 3 de mayo de 2013

Despertar de conciencia / Fernanda Ramírez



Mi experiencia personal sobre el inicio del camino del despertar de conciencia... va más o menos así:

Creo que gran parte de quienes lean ésto se podrán sentir identificados con esas fases de "crisis" en la vida, de cualquier tipo, bajo cualquier circunstancia, y pues bien ahí estaba yo, 
pasando por ese proceso; de esas veces que tu mundo se cae en pedazos y no puedes si no verlo y esperar que haya algunos que se puedan rescatar.

Al menos para mí ese proceso de renacimiento personal, fue precioso, doloroso pero muy bello, no lo cambiaría por nada; haciéndolo un poco más legible y sin hacer tanto choro fue algo así:

Gracias a un muy querido maestro (y ficha vital en este proceso de autodescubrimiento) llegó a mis manos el ensayo de la Dialéctica del Iluminismo de Adorno y Horkheimer (es un rollo filosófico muy padre, léanlo si pueden) que dice básicamente ésto:

En el mundo existen dos tipos de iluminismo: el mitológico y el positivista.
a) Mitológico: se refiere a todo aquello que la razón humana no puede explicar (dogmas).
b) Positivista: es el que clama que si no lo puede explicar la ciencia, no existe.

Está claro que vivimos en un mundo que envuelve ambas cuestiones, hay cosas que la razón humana aún no ha llegado a explicar y por tanto son dogmas, y hay cosas que de plano sin ciencia no existen, como la medicina.

Todo en exceso es malo, ni un punto de vista, ni otro. Para mí la clave a la plenitud es encontrar el equilibrio entre ambos, y ¿cómo? Rescatando nuestra conciencia, tratando a los seres vivos como iguales, ir más allá con los actos cotidianos, mediante el cuidado del medio ambiente (no hay bronca si quieren construir alguna fábrica, pero que planten miles de árboles para contrarrestar el daño) es decir: desarrollo sustentable.

De cierta forma, comprendí que el mundo está como está (religiones, conflictos, sociedades, cambios climáticos y demás) por que el hombre a través de su historia no ha hecho más que alterar el proceso natural de las cosas, forzando siempre todo y rompiendo con ese equilibrio emocional; todo eso se resume a las actitudes egocéntricas de la raza humana.

Ejercitar la aceptación total, dejar que todo fluya: es decir, al aceptar a tu entorno, a la gente a tu alrededor, romper con prejuicios y poniendo siempre el amor por sobretodas las cosas (el amor hablando como capacidad humana y no como un sentimiento), hacer de él un estilo de vida, ayuda no sólo a dejar de hacer conflictos de a gratis, si no a afinar tu conciencia. Y cada que alguna persona/situación te irrite piensa lo siguiente: "¿por qué me molesta? así es y no lo puedo cambiar, por algo así fluye en el universo".

Cuando realmente caemos en cuenta de lo diminutos que somos, la magnitud de nuestros problemas también disminuye, no somos ni la millonésima parte del universo ¿entonces?

No es del todo una loquera que te digan que sonreír sin razón físicamente ayuda, la mente lo registra y la actitud cambia.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor, dinos qué piensas :)